HENDRIK ZIMMER
5/12/25 — 13/2/26

A lo largo de la historia del arte en el siglo XX, numerosos críticos y artistas que han trabajado en el ámbito de las tensiones reduccionistas o puras de la abstracción han sostenido que la abstracción geométrica constituye el culmen de una práctica artística no objetiva, la cual resalta o pone de manifiesto la plasticidad esencial y la bidimensionalidad de la pintura como medio artístico. En este sentido, se ha argumentado que la abstracción geométrica podría ofrecer una solución a los problemas derivados de la necesidad de que la pintura modernista rechace las prácticas ilusionistas del pasado, al mismo tiempo que aborda la naturaleza intrínsecamente bidimensional del plano pictórico y el funcionamiento del lienzo como soporte.
El estudio del color en la pintura constituye un campo de investigación de alta relevancia dentro de las artes visuales, al ser un componente esencial en la configuración estética, simbólica y perceptiva de la obra artística. El color no solo cumple una función formal, vinculada a la organización compositiva y a la estructuración espacial de la imagen, sino que también actúa como un vehículo expresivo capaz de generar significados, emociones y atmósferas. A lo largo de la historia del arte, el análisis del color ha sido objeto de sistematización teórica y de experimentación práctica: desde las reflexiones de Leonardo da Vinci sobre la luz y la sombra, pasando por las teorías ópticas de Goethe y Chevreul, hasta las investigaciones cromáticas de los movimientos vanguardistas del siglo XX. En el ámbito contemporáneo, los estudios del color adquieren una dimensión interdisciplinaria, al vincularse con la psicología, la óptica, la semiótica y la percepción visual. De este modo, la comprensión del fenómeno cromático se erige como un pilar indispensable tanto para la práctica pictórica como para la interpretación crítica de las imágenes, consolidando su valor dentro del discurso académico del arte.
Wassily Kandinsky, uno de los pioneros de la pintura no objetiva, fue uno de los primeros artistas modernos en explorar este enfoque geométrico en su obra abstracta. Otros destacados exponentes de la abstracción, como Kasimir Malevich y Piet Mondrian, también adoptaron esta orientación en sus respectivas pinturas. La obra Composición No. 10 (1939–1942) de Mondrian ejemplifica de manera clara su enfoque radical y, a la vez, clásico, en la construcción de líneas horizontales y verticales. Como él mismo escribió: “construido con conciencia, pero no con cálculo, dirigido por una alta intuición, y llevado a la armonía y al ritmo”.
Hendrik Zimmer es un artista visual que se enfoca en la pintura, la escultura y las intersecciones entre estas dos disciplinas. En su práctica artística, combina la tradición del grabado en madera con las cualidades pictóricas del lienzo y el carácter escultórico de los bloques de impresión. Desarrolla grabados únicos, abstractos y de gran formato, que se imprimen directamente sobre lienzo sin preparar.Para ello, corta placas de madera en formas orgánicas o geométricas, donde cada forma individual representa un campo de color en el proceso de impresión. Estos bloques de impresión no son solo herramientas funcionales, sino que son objetos independientes con una presencia física que moldea profundamente el carácter de las obras. A través de cortes, lijado y pintura, adquieren formas que dejan su huella en el proceso de impresión.
El lienzo se convierte en un soporte activo para la impresión: los colores penetran directamente en las fibras, se anclan en la materialidad de la tela y generan un efecto de color profundo y orgánico. La estructura de la madera sigue siendo visible, y su veta no solo es una huella, sino un elemento dinámico del diseño. Al mismo tiempo, la superficie flexible del lienzo permite que la obra se extienda más allá de los límites de la impresión, permitiendo capas, superposiciones y variaciones que amplían el proceso al ámbito de la pintura.El proceso de trabajo de Zimmer está marcado por un profundo compromiso con la materialidad y la técnica artesanal. Los bloques de impresión se forman con cortes enérgicos, creando estructuras que incorporan tanto la resistencia de la madera como sus propiedades inherentes en la composición. El proceso manual de impresión da lugar a sutiles irregularidades y momentos de azar, que confieren a las obras una vitalidad única. Se trata de creación y ciclos, de condiciones, relaciones e hipótesis.
Sus obras existen en la frontera entre la pintura, el grabado y la escultura, entre el control y el azar, entre la estructura y el desarrollo libre. Invitan a los espectadores a entender la pintura como un proceso en constante evolución: una experiencia física, táctil y conceptual en la que el material, el color, el gesto y la intención están inseparablemente entrelazados.La obra de Hendrik Zimmer se inscribe en el lenguaje de la abstracción geométrica, pero, lejos de limitarse a una estricta racionalidad formal, introduce capas de complejidad conceptual y poética que desafían la pureza tradicional del género. En esta exposición, Zimmer establece un diálogo entre el orden y el caos, la precisión matemática y el gesto intuitivo, proponiendo una interpretación expandida de lo geométrico.
A través de composiciones que combinan formas estrictas con intervenciones gráficas, texturas inesperadas y elementos simbólicos, Zimmer cuestiona los límites de la abstracción como medio de expresión espiritual, crítica y estética. Sus obras funcionan como arquitecturas mentales: estructuras que albergan y7canalizan emociones, memorias y fragmentos culturales.Zimmer utiliza con frecuencia capas, procesos de adición y sustracción que transforman sus piezas en verdaderos palimpsestos visuales. Lo que se observa es apenas la última versión de una lucha formal interna, una historia dedecisiones, errores, veladuras y revelaciones. Esta dimensión procesual añade una capa adicional de significado: la obra como testimonio de un camino, más que como un resultado final.
Cada pieza puede leerse como una arquitectura simbólica en la que coexisten distintas temporalidades, técnicas y lenguajes. El collage, el dibujo técnico, la pintura matérica o la escritura se entrelazan en un sistema visual que exige una lectura lenta y atenta. Zimmer trabaja principalmente con xilografía para crear obras visualmente impactantes y multidimensionales. Sus imágenes se basan principalmente en formas abstractas y geométricas, integrando elementos de diversos contextos. Aunque su obra no es abiertamente referencial, es posible identificar influencias de los movimientos modernistas, particularmente de la Bauhaus, tanto en términos de expresión visual como en la idea fundamental de un proceso reflexivo y materialista.El artista trabaja directamente sobre lienzo de lino sin imprimación, lo que otorga a sus obras un carácter crudo y táctil. Permitir que la superficie juegue un papel activo en la expresión visual genera una dinámica en la que las líneas nítidas y las formas precisas contrastan con el lienzo, que se presenta como una superficie viva e impredecible.
Para Zimmer, el proceso en sí mismo es tan importante como la obra terminada. Desde el dibujo y el revelado de las xilografías hasta la composición y la impresión, considera cada etapa como parte integral de su práctica artística. En el centro de su trabajo se encuentra un profundo interés por la materialidad y el deseo de comprender las propiedades físicas de los materiales con los que trabaja. En consonancia con esta ambición, actualmente explora la posibilidad de desarrollar sus propios materiales de trabajo, como el tejido de sus propios lienzos y la producción de pigmentos naturales.

